Hoy viajamos hasta un pueblo abandonado hace unos cuantos años, se trata de Las Casillas de Bezas, cerca de la laguna de Bezas y muy cerca también de las trincheras que os enseñé en otro artículo. Las casas están construidas, como no, con piedra caliza del entorno y todas tienen un pequeño corral como acceso presidido por grandes portones de madera...

Llegar allí es como viajar al pasado, ni un coche, ni asfalto, ni un cable, sólo silencio y casas deshabitadas, la mayoría derruidas...

Así eran las calles de un pueblo...

Dentro de las casas todavía quedan viejas sillas de madera y hasta alguna cocinilla, además las paredes están pintadas con el típico azulete de la zona...

Y hasta a lugares tan lejanos, la primavera siempre llega...

Saludos