Estas pasadas pascuas dieron para mucho, y con lo bonito que bajaba el regajo de Bezas había que hacer una mvisita a la balsa del molino,que antiguamente suministraba agua al molino de Abel, unos metros abajo de la presa.
Saliendo del pueblo,la abundancia de agua se mostraba de tal manera que los caminos parecían ríos...

poco antes de llegar, entre los peñascos de rodeno y los blancos troncos de los álamos canos,el ruido del agua al caer nos avisaba del espectáculo que nos esperaba..

y al llegar, nos encontramos con la vieja balsa rebosante de agua y creando un mar de espuma...

para terminar, 2 fotos curiosas, una de cómo los álamos canos empiezan con su ciclo de reproducción...

y otra del cielo,que a últimas horas del día se mostraba amenazante...

Saludos