Cuando llega el otoño el monte se llena de setas de infinidad de colores formas y tamaños distintos, muchas de las cuales son recolectadas para preparar deliciosos manjares.
Las setas en realidad no son el propio hongo sino su cuerpo fructífero, es decir, el órgano reproductor del hongo, que se encuentra enterrado en la tierra en forma de hilillos.

Una de las setas más recolectada es sin duda el rebollón (Lactarius deliciosus), que recibe muchos otros nombres como níscalo, robelló... Por la parte del rodeno de Bezas salen "a puñaos", y esto hace que cada otoño el monte se llene de gente y de coches. Actualmente parece que se va concienciando un poco la gente, pero aun hay quien lleva rastrillos y otros aparejos para remover la tierra, cosa muy dañina para el suelo y que está terminantemente prohibido.

este es el sugerente aspecto de los rebollones...


pero muchas otras especies, aun con valor culinario no se recolectan, por desconocimiento, como es el caso de estas russulas...

Unas de las setas más abundantes en el pinar son los morros de vaca (Suillus luteus). Su carne es comestible aunque de poca calidad, pero su aspecto, para mi, es grandioso...

Y yo, como la mayoría de la gente, desconozco muchas de las setas que me encuentro, y en este caso ésta seta de tonos avinados me llamó mucho la atención...

Saludos