Los pueblos y su entorno más inmediato pueden llegar a ser auténticos ecosistemas con identidad propia y Bezas, como no, no podía ser menos. La cercanía de ecosistemas distintos como el pinar, el sabinar y el robledal de melojo hace que multitud de pequeñas aves campen a sus anchas entre las casas y los huertos cercanos en los que se alimentan.

Herrerillos, carboneros, colirrojos, petirrojos y muchos otros llegan a posarse en las ventanas de las casas y a amenizar la tranquilidad rural con sus cantos, como este pinzón...

o con sus golpes a la madera vieja de los chopos del arroyo como hace el pico picapinos...

... pero como en todo ecosistema hay depredadores y en los pueblos hay uno muy hábil, el gato doméstico...


...siempre está alerta y los pájaros lo saben, por eso ellos todavía están más alerta...

...y a la mínima huyen, normalmente volando, pero algunos como esta lavandera blanca prefiere ahorrar energía y opta por correr...

...y todas estas fotos han sido tomadas junto a mi casa, una de las muchas ventajas de vivir en un pueblo.

Saludos