Después del parón navideño vuelvo a la carga con un reportaje de las cabras monteses de una sierra turolense (a las que ya les tenía ganas). Era la primera vez que iba a fotografiarlas en serio y no quedé descontento con los resultados, aunque desconfiaban mucho más de lo que creía, seguramente porque ya han empezado a cazarlas y están más nerviosas. Así, no pude pillar a los grandes machos peleando, por lo que pienso volver al año que viene a por ellos. Bueno, aquí os dejo algunas tomas...


Como veis habían muchas cabras, más de las que esperaba...

En estas tomas se puede ver cómo levantan el rabo señalando al cielo y dejando ver su parte trasera blanca, esa es la forma en que se comunican entre ellas y en este caso es un signo de alerta máxima por mi presencia...


No estuve mucho tiempo recechándolas, pero pude ver algún intento de apareo con el gesto típico de los machos sacando la lengua...
Y lo que más me impresionó fue su forma de moverse por el roquedo, al borde del precipicio.
Estas cabras son una especie en clara expansión por muchas partes de la provincia (seguramente sería mayor si no existiera la A-23), algo por lo que tenemos que estar de enhorabuena, ya que son un atractivo más de estas tierras salvajes.

Saludos

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