Hace unos días os enseñaba cómo un águila real daba cuenta de los últimos restos de una oveja muerta, y hoy os subo las fotos que no puse, las de los buitres, dejando el cuerpo en los huesos con una rapidez increible.

Era espectacular la rapidez con que despedazaban el cadaver, y no menos impactantes eran sus gritos, cerrando los ojos podías parecer que te encontrabas en una pelicula de miedo. Además pasaban a apenas 2 metros sobre mi cabeza en su descenso hacia la carroña, lo cual me tenía aún más alerta, ya que a veces parecía que alguno iba a posarse en mi.

Pero lo que más me llamó la atención fueron sus peleas, en las que quedaba bien claro quién debía comer primero y quién se quedaría con los restos.

 

Pero ésa no fue la única ocasión que he tenido de disfrutar de cerca de estos gigantes alados, ya que varias veces me he sentado justo debajo de una buitrera muy cercana a Teruel, aunque poco conocida por los turolenses. A ver quién me puede decir justo el lugar donde tomé estas fotos...

Y para daros más pistas sobre el lugar os enseño a otro habitante de estas paredes, el halcón peregrino...

Para terminar el artículo, y ya que el título es "carroñeros" os enseño a otro, de menor tamaño, el alimoche, perfectamente distinguible en vuelo por su silueta blanca y negra, y que aunque a alguien le pueda resultar un animal "feo" por su cabeza pelada, a mi me encanta. Espero poderos enseñar algo más de este "Pajarraco" al año que viene.

Saludos