Hace unos días estuve visitando a mis cabricas, en una de sierra caliza turolense, cerca de Bezas. Ya ha llegado su época de celo y hay que aprovecharlo, ya que se juntan en grandes grupos en los que los machos pelean por ganarse a las hembras.

El camino hasta la sierra está cortado, por lo que para llegar hay que darse una buena "pateada", pero con la recompensa del espectáculo que espera en la cima...

 

El problema que tiene esta sierra desprovista de vegetación es que los animales te ven llegar desde lejos, así que estás expuesto a cómo tengan el día, y en esta ocasión, sin estar muy "picadas" las cabras estaban algo recelosas. En cuanto me veían a lo lejos se ponían a gritar y a levantar sus colas para alertar al grupo del peligro, pero aún así pude acercarme hasta ellas y en especial al macho más grande, que como buen "jefe de la manada" venía a recibirme para adivinar mis intenciones...

 

Pero a pesar de ser estos animales más confiados que otros como los cérvidos, siempre hay una distancia de seguridad que no se debe pasar y cuando esto ocurre la estampida está asegurada...

Aún así, esta estampida no suele durar mucho si uno va con cuidado, y en cuanto llegan a las rocas, donde se sienten más seguras, se paran a observarte...

Como ya os he contado, las cabras ya están en su época de celo, pero en esta ocasión no pude "pillar" las típicas escenas de los machos entrechocando sus cuernos, así que os tendreis que conformar con el cortejo que éstos hacen olisqueando las partes pudendas de las hembras por si en alguna de esas la de los cuernos cortos accede...

Saludos