Hola a todos. Vuelvo del parón bloguero y lo hago con el primero de varios artículos que iré subiendo sobre una zona en la que he pasado unos días y que me ha dejado enamorado, el Pirineo Navarro Oriental. He visitado muchos lugares de España igual de espectaculares, pero el encanto de aquellas tierras es difícil de igualar. Y comienzo mi resumen del viaje entre los valles de Roncal y Salazar, en los que la belleza de sus pueblos y sus bosques salpicados de prados hacen difícil pensar en un lugar más idílico donde vivir. Mi primera parada fue en el puerto de las coronas, desde el que la vista era un presagio de lo que me esperaba, con el otoño reflejado en los bosques y las montañas cubiertas por la primera nevada de la temporada...

 

El principal objetivo de este viaje era fotografiar el otoño en uno de los mejores lugares de España para hacerlo, la Selva de Irati, que os enseñaré en próximos artículos, pero los magníficos hayedos que iba encontrando por el camino eran un buen anticipo para ir cargando la cámara de imágenes...

Estos húmedos bosques tienen algo mágico que hace que no puedas dejar de recorrerlos y fotografiarlos...

Aparte de las hayas, los otros protagonistas de estos bosques son los helechos, que en cuanto encuentran un hueco en el bosque se apoderan de él para hacerse con la preciada luz

 

Pero era el primer día por esas tierras y para no saturarme de colores otoñales decidí subir hasta el puerto de Belagua para aprovechar la trempana nevada. A medida que ascendía, la nieve iba quitándo el protagonismo al bosque en una conjunción prodigiosa...

Ya en el alto, las últimas hayas que logran crecer a esa altitud destacaban sobre el manto blanco...

 

los picos se vestían de gala...

 

...y en el fondo del valle, la mano del hombre se dejaba notar en armoniosos prados entre el hayedo...

Y os dejo una última foto de este idílico valle de Roncal, en el que la naturaleza nos regala un mundo de color otoñal...

Otro día más y mejor.

Saludos