Hola a todos. Este año he vuelto a Gallocanta para fotografiar las grullas en su época de cortejo y además por partida doble en apenas una semana. En total más de 500 fotografías guardadas y otras tantas desechadas, mucho frío acumulado y piernas entumecidas, pero sobre todo grandes momentos vividos con las grullas a pocos metros del hide bailando, peleando y cantando.

 

Las condiciones de ambos días eran diferentes, el 1º muy frío y algo nublado, mientras que el 2º fue "cálido" y soleado, lo que provocó que fotografías aparentemente iguales tomadas en días diferentes fueran muy distintas, y es que en la fotografía la luz lo es casi todo...

 

Tras pasar 12 horas metido en el hide con las grullas "trompeteando" a tu alrededor, el curioso canto de estas aves se queda grabado en los oídos durante unas cuantas horas y te van viniendo a la mente la preciosas imágenes que has podido observar...

Pero no todo van a ser grullas cantando y es que durante tantas horas de observación se aprende mucho de estas aves, lo primero que llama la atención es la diferencia entre los adultos y los indivíduos jóvenes, aquí teneis un jovenzuelo del año pasado, como veis, la cabeza carece del bonito colorido de los adultos...

Y algo también curioso es verlos comer, ya que mientras unos comen plácidamente, otros están alerta ante cualquier peligro. Os dejo estas 2 tomas, la 1ª con un invitado a la fiesta y la 2ª pillada infraganti justo antes de tragarse un grano de maiz.

Pero como tantas fotografías hechas dan para mucho, lo dejo por hoy y otro día os enseñaré cómo se comportan estas aves durante este mes de febrero, su época de celo, además de alguna otra sorpresa.

Saludos